Preguntar bien
El puñado de hábitos que separan una respuesta útil de una respuesta verosímil.
No necesitas aprender "ingeniería de prompts". Necesitas cuatro hábitos.
1. Di qué es la cosa
Asteria ve el contenido de tu archivo, no el contexto que tienes tú en la cabeza. Una frase lo arregla.
Flojo: "¿Qué dice esto sobre la fuga de clientes?"
Fuerte: "Esta es nuestra exportación mensual de fuga de clientes de 2025. status=C significa cancelado. ¿Qué dice sobre la fuga?"
Los nombres de columna, los códigos y las abreviaturas son justo de donde sale una respuesta equivocada y muy segura de sí misma.
2. Di para quién es la respuesta
Los mismos hechos se escriben de forma muy distinta para un dosier de consejo, un correo a un cliente y tus propias notas. Di cuál.
Flojo: "Resume el contrato."
Fuerte: "Resume este contrato para alguien que no es abogado y tiene que decidir hoy si firma. Empieza por cualquier cosa que nos dejaría en mal lugar."
3. Pídele que sea escéptica
Esta es la frase más valiosa de la guía y casi nadie la escribe:
Señala cualquier cosa que parezca un problema de datos más que un resultado real, y dime de qué no estás segura.
Si se lo pides claramente, Asteria te dirá que una columna tiene 300 huecos, que dos hojas de cálculo se contradicen o que un documento en realidad no responde a tu pregunta. Si no se lo pides, tenderá a producir una respuesta pulcra que esconde el desorden.
4. Corrige en lugar de empezar de cero
La primera respuesta es un borrador. Contéstale como le contestarías a un compañero: señala la parte que está mal y di por qué.
Flojo: abrir un chat nuevo y reformular la pregunta.
Fuerte: "La cifra de 2024 está mal. Has usado el año natural y nuestro año fiscal acaba en marzo. Rehazlo y di qué convención has usado."
Empezar de cero tira por la borda todo lo que había aprendido sobre tus datos. Una corrección suele valer por tres reformulaciones.
Nombrar tus fuentes
Asteria no puede adivinar dónde mirar. Sé explícito:
- Una colección: nómbrala. "Consulta la colección Contratos de Proveedores." Consulta por qué.
- La web: dilo. "Busca en la web sus últimos precios publicados."
- Un archivo: adjúntalo, o menciónalo por su nombre si ya está en esta conversación.
Pedir una forma concreta
Si quieres una tabla, un gráfico o un documento, dilo. Si no lo dices, Asteria elige, y suele elegir con criterio.
Dame esto como una tabla, una fila por proveedor, ordenada por fecha de renovación.
Dibuja un gráfico de líneas de altas mensuales de los últimos dos años.
Redáctalo como un documento de dos páginas que pueda enviar al equipo.
El último produce un archivo real en el Taller en lugar de un muro de texto en el chat.
A qué llega y a qué no
Tener esto claro ahorra mucha frustración.
Llega a lo que has adjuntado, las colecciones que has nombrado, la web y cualquier cosa que tu organización haya conectado: tu buzón, tu calendario, una unidad compartida. Los sistemas conectados los tiene que activar un administrador y hay que vincularlos a tu propia cuenta en Perfil y luego Conexiones. Hasta entonces, Asteria te dirá que no puede llegar ahí en vez de adivinar.
También llega a un resumen de tus conversaciones anteriores. En el primer mensaje de un chat nuevo se traen automáticamente los resúmenes de tus conversaciones anteriores que parecen relevantes, y en cualquier momento puedes pedirle que vaya a mirar ("¿qué decidimos el mes pasado sobre los tramos de precios?"). Lo que recupera es el resumen, no la transcripción completa. Consulta Buscar en tus conversaciones.
No llega a un archivo que se te olvidó adjuntar, una colección que no nombraste ni un sistema que nadie ha conectado. Y cuando sí puede actuar en algún sitio (enviar un correo, editar un documento), te pregunta antes.
Conversaciones muy largas
Asteria mantiene toda la conversación a la vista hasta que se acerca al límite de lo que el modelo puede sostener. Entonces compacta: el intercambio inicial y los turnos recientes se quedan palabra por palabra, y la parte central se sustituye por un resumen. Verás un aviso que lo dice.
Esto es lo que permite que una conversación larga siga adelante en lugar de fallar. Pero un resumen pierde información, y la parte central es por donde el detalle se va primero.
Así que hay un equilibrio que buscar, y los dos extremos son malos:
- Una conversación nueva para cada pregunta tira el contexto que hace buenas a las respuestas.
- Una conversación enorme para todo cuesta más por mensaje (todo el historial se relee en cada turno), se vuelve más lenta y acaba por empezar a olvidar la parte central.
La regla práctica: una conversación por tarea, ni por pregunta ni por proyecto. Cuando cambies de tema de verdad, empieza otra. Si un dato de antes es importante y has visto el aviso de compactación, vuelve a exponerlo en una frase en lugar de confiar en que el resumen lo haya conservado.